
Antes de elegir un modelo, entiende el journey real del cliente. ¿En qué momento aparece la fricción? ¿Qué información necesita el asesor para resolver? La IA debe encajar en ese flujo, no imponer uno nuevo.
Toda automatización debe tener una salida humana clara. Cuando la confianza del modelo cae o el cliente lo pide, el asesor recibe la conversación con todo el contexto: historial, intenciones detectadas y datos relevantes.
Tasa de resolución sin contacto humano, tiempo a primera respuesta, NPS post-conversación, conversión por flujo. Sin estas métricas, una IA bonita es solo una caja negra.